Emprender siendo mujer: la historia detrás de una casa de té que se volvió un clásico en San Juan
Cuando comenzaron, no era tan común ver proyectos gastronómicos liderados por mujeres jóvenes. Mariana recuerda que, con el tiempo, algunos amigos le contaron que la iniciativa había llamado la atención. "Me decían que les parecía medio loco que dos chicas se pusieran al mando de algo así. Venían a ver qué onda, porque nosotras hacíamos todo", dice entre risas.
En aquel momento, ella no lo vivía como algo extraordinario. Pero con los años empezó a dimensionar que también estaban abriendo camino."Hoy sí siento que fuimos un poco pioneras en esa idea de una casa de té con identidad propia, pensada también para el turismo y llevada adelante por mujeres".
Ese proceso no estuvo exento de dificultades. Mariana recuerda que, en algunos momentos, sintió que ciertos proveedores o interlocutores no las tomaban del todo en serio. "Había veces que me enojaba porque sentía que te querían ver la cara", admite. La experiencia, el tiempo y el crecimiento del negocio fueron cambiando esas dinámicas.
Un espacio que también reúne a mujeres
Hoy, más de una década después, Entre Montañas no es solo un café. Se convirtió en un espacio donde muchas mujeres se encuentran. Talleres, presentaciones de emprendedoras, pequeños showrooms o simplemente reuniones entre amigas forman parte de la dinámica cotidiana del lugar.
"Hemos abierto mucho las puertas para que otras emprendedoras puedan venir a mostrar lo que hacen, hacer talleres o eventos", cuenta Mariana. "En ese momento tampoco había muchos lugares donde una mujer pudiera venir a tomar el té, festejar un cumpleaños o reunirse sin tener que hacerlo en su casa. Poder autoagasajarse".
En ese sentido, el espacio terminó funcionando también como una pequeña red de encuentro. Un lugar donde muchas mujeres celebran, comparten proyectos o simplemente se regalan un momento para ellas.Cuando habla de inspiración, Mariana no duda. La figura que aparece es la de su madre."Mi vieja siempre me ha ayudado, hasta el día de hoy", dice, y la emoción se le nota en la voz. "Hay mucho que uno aprende con una mamá".
A casi diez años de aquel comienzo, el proyecto sigue creciendo. Entre los planes a futuro aparece la posibilidad de comercializar sus blends de té a nivel nacional y expandir la presencia de su pastelería en otros espacios gastronómicos.
"Nos gustaría que más gente conozca lo que hacemos. Siempre trabajamos mucho con productos locales y proveedores de acá, tratando de hacer honor a nuestra tierra", explica.